Cambiar de navegador parece sencillo hasta que descubres que tu trabajo diario depende de marcadores, contraseñas, extensiones, pestañas abiertas y preferencias acumuladas durante años. Una migración ordenada no consiste en pulsar “importar” y confiar: primero crea una copia, después traslada cada categoría y solo al final decide si puedes retirar el navegador anterior.

Haz un inventario antes de comenzar

Anota qué necesitas conservar: favoritos, credenciales, historial, pestañas, extensiones, perfiles separados y certificados especiales. Revisa también si el navegador antiguo sincroniza con una cuenta y cuándo realizó su última sincronización. Una cuenta conectada no garantiza que todos los elementos estén incluidos; algunas configuraciones o extensiones pueden permanecer únicamente en el equipo.

Guarda una copia independiente de los favoritos

  1. Abre el administrador de marcadores del navegador actual.
  2. Elige la opción para exportar a un archivo HTML.
  3. Guarda el archivo en una carpeta que puedas identificar por fecha.
  4. Abre el HTML y comprueba que contiene varias carpetas y enlaces conocidos.

Esta copia es útil incluso si utilizarás sincronización. Permite recuperar la estructura de favoritos sin depender de que ambos navegadores interpreten del mismo modo la cuenta.

Trata las contraseñas con más cuidado

La opción más segura es usar un gestor de contraseñas reconocido que funcione en ambos navegadores. Si necesitas exportar credenciales, recuerda que muchos navegadores crean un archivo sin cifrado: cualquier persona con acceso puede leerlo. Realiza la exportación únicamente en tu dispositivo, importa inmediatamente y elimina el archivo temporal de la papelera cuando hayas confirmado el resultado.

No envíes ese archivo por correo, mensajería ni una carpeta compartida. Si no puedes proteger el proceso, migra las cuentas importantes una a una y aprovecha para reemplazar claves repetidas.

Importa y revisa por categorías

Instala el navegador nuevo desde su sitio oficial. Utiliza su asistente de importación y selecciona solo las categorías que reconoces. Después comprueba una carpeta de favoritos, tres sitios con inicio de sesión y la búsqueda predeterminada. No conviertas todavía el nuevo navegador en el único disponible.

Reinstala extensiones con criterio

No copies automáticamente todas las extensiones. Para cada una, pregunta si todavía la usas, quién la publica y qué permisos solicita. Una extensión que puede leer y modificar todos los sitios merece una justificación clara. Instala primero las esenciales y observa durante varios días si realmente falta alguna otra.

Recupera las pestañas como una lista, no como una carga

Guarda la sesión anterior en una carpeta de marcadores llamada, por ejemplo, “Pendientes de migración”. Abre únicamente las páginas relacionadas con la tarea actual. Así evitas trasladar decenas de pestañas olvidadas y conservas una referencia por si necesitas volver a ellas.

Realiza una prueba de funcionamiento

  • Accede a correo, calendario y almacenamiento.
  • Comprueba descargas y apertura de documentos.
  • Prueba cámara y micrófono en una página de confianza.
  • Verifica el autocompletado sin mostrar datos en equipos compartidos.
  • Confirma que los favoritos nuevos se sincronizan en otro dispositivo.

Conserva una ruta de regreso

Mantén el navegador anterior instalado durante una o dos semanas, pero evita seguir añadiendo información nueva en ambos. Cuando compruebes que no falta nada, cierra sus sesiones, elimina datos sensibles si el equipo será compartido y conserva la exportación de favoritos en tu sistema de copias. Una buena migración termina cuando puedes recuperar lo importante, no cuando el icono nuevo aparece en el escritorio.

Fuentes oficiales consultadas

Para contrastar los pasos sensibles y las opciones disponibles, consultamos documentación oficial: